De cuento de hadas no tenemos nada, de princesas y reinas menos, no nos enamora la fama, la belleza ni las pasarelas. Intentamos cambiar el mundo en aquellas tertulias de la madrugada donde los ideales se mezclan con un vodka ardiente que consume en si mismo las inquietudes de nosotras mujercitas que con la poesía, la música y la libertad en las manos enfrentamos a este frívolo mundo, y aunque el capitalismo nos alcance peleamos hasta el fin para destruir sus leyes... nos piramos de este mundo y damos batalla siempre, en nuestros países de fantasía creamos y recreamos diferentes realidades antes de partir hacia la luna misma.